La iniciativa AgriCOOPDS cuenta con un componente importante que se dirige a mujeres y jóvenes, agricultores y agricultoras familiares afiliadas a sindicatos u organizaciones agrarias de los 5 continentes.

OBJETIVO: lograr que más personas jóvenes y mujeres se incorporen como socios y socias a las cooperativas existentes en sus regiones, lo que fortalecería las propias cooperativas y contribuiría a mejorar la calidad de vida de jóvenes y mujeres de la agricultura familiar.

Igualdad de género, derechos de las mujeres y agricultura familiar

La igualdad de género y el empoderamiento y los derechos de las mujeres son asuntos transversales en la Agenda 2030. No puede negarse que todos los ODS permean la vida de mujeres y niñas en todo el mundo, y que las mujeres rurales desempeñan un papel clave para lograr las metas de poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, la mejora de la nutrición y promoción de la agricultura sostenible, así como el logro de la meta de la igualdad de género y empoderamiento de mujeres y niñas.

Las mujeres rurales tienen un papel importante en el desarrollo de sus comunidades. A nivel mundial producen entre el 60 y el 80% de los alimentos (La mujer y la seguridad alimentaria. FAO).

Las mujeres rurales son agentes clave para conseguir los cambios económicos, ambientales y sociales necesarios para el desarrollo sostenible.

Las agricultoras controlan menos tierra que los hombres y tienen un acceso limitado a los insumos, las semillas, el crédito y los servicios de extensión.

Menos del 20% de los propietarios de tierras en el mundo son mujeres.

Las mujeres representan un 43% de la mano de obra en las áreas rural de los países en desarrollo (FAO 2015).

Las mujeres dedican un promedio de 372 horas al año a la actividad rural, mientras que los hombres dedican un promedio anual de 368 horas.

Es necesario abordar muchas de las causas que subyacen a la discriminación y a la desigualdad, como son el acceso y titularidad de la tierra, el acceso limitado al crédito y en general el acceso a los factores de producción, la participación en la toma de decisiones o la asistencia sanitaria y la educación.

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Es importante tener en cuenta que precisamente por la presencia y el papel de las mujeres en la agricultura familiar, las crisis alimentarias y económicas mundiales, así como los efectos del cambio climático, tienen un mayor impacto en ellas, puesto que en muchos casos son las encargadas de sostener el bienestar de sus familias, a través de la nutrición, educación y salud (United Nations Inter-Agency Task Force on Rural Women, 2012).

La agenda de los ODS supone un marco importante para visibilizar la necesidad de cambios sociales relacionados con la desigualdad de género en las áreas rurales. Para ello es importante establecer indicadores desagregados, sensibles a las cuestiones de género, que permitan hacer un seguimiento de las distintas metas e indicadores. Esto dará insumos para el diseño de políticas públicas que contemplen esta dimensión, que, de otra forma, queda invisibilizada.

Mujeres y cooperativismo

Las cooperativas juegan un papel relevante para superar las barreras a las que se enfrentan las mujeres y apoyar a la agricultura familiar. Existen casos que muestran que las cooperativas eficientes tienen la capacidad de empoderar a sus miembros económica y socialmente y de crear empleo sostenible a través de modelos empresariales equitativos e inclusivos que sean más resistentes a las crisis (Las cooperativas agrícolas y la igualdad de género. FAO, 2011).Los miembros de las cooperativas tienen acceso a una serie de servicios, que incluyen acceso a recursos naturales y su gestión; el acceso a recursos productivos, tecnología e infraestructura. La distribución compartida y programada de los productos mejora el acceso a los mercados. El poder de negociación colectiva aumenta tanto en los mercados de insumos como en los puntos de venta. El acceso a la información, conocimiento y desarrollo de capacidades, así como la participación activa en la toma de decisiones determina el empoderamiento de las socias y los s

ocios de las cooperativas. En general, los servicios proporcionados por las cooperativas, en condiciones de igualdad, garantizan el acceso a recursos y a derechos y crea oportunidades para aumentar la calidad de una vida digna.

Por tanto, la inclusión de las mujeres en las cooperativas de la agricultura familiar contribuiría de forma relevante a la igualdad de género.